UNA LECCIÓN DE VIVIENDA.
(16 de Agosto del 2000)

Por: Arq. Sara Topelson de Grinberg.
Vienés - Tapatío, Ingeníero – Arquitecto; Alejandro Zohn, disciplinado profesionista y generoso amigo, ha dejado un gran vacío en el gremio de los arquitectos, en México, y en todos sus amigos que ya lo extrañamos. Alejandro, nos ha legado con su obra, un tesoro de enseñanzas que habremos de revalorar con motivo de su reciente fallecimiento.
Sin duda, entre su extensa obra, dos en particular, reconocerán el nombre de Alejandro Zohn, a través de la historia. El Mercado Libertad (1959), su precoz y detonante obra para la ciudad de Guadalajara, y el escultural edificio del los Archivos del Estado de Jalisco (1990). Ambas, resultado de una rigurosa precisión técnica, de una comprensión plural del programa arquitectónico y de la idiosincrasia local; valores que mantuvo durante toda su vida.
Sin embargo, uno de los aportes mas importantes de la obra de Alejandro Zohn se encuentra en la vivienda. A través de obras como el Internado Cervantes, los Apartamentos Yuca, la Unidad Flores Magón, la CTM en Atemajac, el condominio Neruda, las Viviendas Mar del Sur, el horizontal Alberta, entre otros, Zohn nos da una lección integra y consistente sobre como hacer de la vivienda, una casa y de la casa, un hogar.
La vivienda en nuestro país y en el mundo fue una de las cuestiones que más intereso a Alejandro y a la que dedicó su tiempo de estudio y trabajo intenso. Su análisis, visión y propuestas sobre el tema derivaron en diseños arquitectónicos viables, con características ejemplares de calidad arquitectónica y de habitabilidad.
Su discurso es sencillo: no tolerar la monotonía y la deshumanización. Cito "…la vivienda puede ser un contexto donde la persona, en lo individual, y la comunidad, en lo general, puede llevar una vida plena, interesante, amena, intensa, estimulante, que considere a la persona como un ser con sensibilidad y derechos. No como una partícula anónima de una masa amorfa, sino como alguien que tiene toda la alegría innata, si se le deja desarrollar, la inteligencia viva, si no se le bloquea, el interés participativo, si no se le aletarga con medios ambientes opresivos y deprimentes."
Zohn reconoce que la solución al problema de los conjuntos de viviendas no es fácil, pues nos confunde su magnitud. Mas, no por ello es imposible, y prueba de esto es su propio lenguaje en el que apostó siempre por individualizar cada casa o departamento dentro de un conjunto.
Justamente, el pasado mes de noviembre tuvimos el privilegio de contar con su participación como conferencista magistral en el XX Congreso de Arquitectos de la Ciudad de México, con el tema "Arquitectura, Globalidad y Pobreza". Las propuestas de Zohn se relacionaban a la enorme responsabilidad que enfrentamos los arquitectos en nuestras propuestas de vivienda, que tienen como meta mitigar las precarias condiciones de vida y las limitaciones de su condición.
La lección de Zohn, utiliza acertivamente todos los elementos disponibles para añadirle riqueza visual al conjunto habitacional, enfatizando el derecho a la privacidad y el uso del balcón y la terraza. Las áreas comunes no se programan como un requisito para licencia, son verdaderos paseos que inducen al coche a reducir la velocidad y al individuo a participar de un espacio que asume y cuida como propio.
El legado de Alejandro Zohn es de invaluable valía para el reto que supone la vivienda en el próximo siglo. Él mismo, en sus reflexiones, deseaba que el futuro se fincara en el respeto a la naturaleza, a los valores humanos y a la serenidad como "tecnología más simple".
Asumamos, las lecciones de Alejandro Zohn.
Descanse en paz.